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Otro logro científico nacional

Sale al mercado una vacuna argentina contra el cáncer de piel más agresivo. El proyecto del José Mordoh, tiene 20 años de desarrollo.

Su singularidad radica en su capacidad para aumentar significativamente la cantidad y variedad de linfocitos en el sistema inmunológico, lo que potencia la capacidad del cuerpo para combatir las células tumorales.

Un equipo de profesionales de la Fundación Sales, en colaboración con investigadores del Conicet, alcanzó un hito significativo al desarrollar una vacuna terapéutica destinada a pacientes con melanoma.

Vaccimel demostró una impresionante eficacia en ensayos clínicos realizados en Argentina, donde se registran anualmente entre 1200 y 1500 casos de melanoma, con alrededor de 600 muertes en los casos más graves.

El jefe del proyecto es José Mordoh, discípulo del premio Nobel argentino Luis F. Leloir y, en su juventud, del Nobel francés François Jacob, quien dirige desde hace más de 35 años el equipo científico que logró la vacuna terapéutica.

La misma, que ya recibió la aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), será producida por el laboratorio Pablo Cassará y se espera que esté disponible en el mercado en los próximos meses.

El tratamiento demostró una alta capacidad para estimular el sistema inmunológico de los pacientes que padecen algún cáncer de piel y, a diferencia de los tratamientos tradicionales como la quimioterapia y la radioterapia, no afecta a las células sanas.

Esta combinación revolucionaria, cuando se administra junto con las terapias tradicionales, no solo mejora la calidad de vida de los pacientes, sino que también prolonga su supervivencia.

«Lo interesante del estudio es que también pudimos determinar que el tratamiento con Vaccimel es compatible con los llamados ‘inhibidores de los puntos de control inmunológico’, un tipo de inmunoterapia que en los últimos años ha probado mejorar enormemente las perspectivas de estos pacientes», señaló Mordoh.

La vacuna no es preventiva, sino que se administra en las primeras etapas de la enfermedad para evitar su progresión.

Su singularidad radica en su capacidad para aumentar significativamente la cantidad y variedad de linfocitos en el sistema inmunológico, lo que potencia la capacidad del cuerpo para combatir las células tumorales.

Este logro es un hito en el tratamiento del melanoma y podría tener aplicaciones prometedoras en el tratamiento de otros tipos de cáncer en el futuro.

Gentileza Pagina 12