domingo, enero 18

La región, tendrá un verano seco y con temperaturas muy elevadas. La Organización Meteorológica Mundial anticipó una chance superior al 50% para el desarrollo del fenómeno en el trimestre diciembre-enero-febrero.

Tras dos meses con lluvias que dejaron acumulados considerables, como fueron octubre y noviembre, la región ingresan en un período con escasez de agua no tanto por los posibles eventos que se puedan desarrollar sino por las cantidades que puedan dejar esas precipitaciones, explicó al diario La Capital la observadora meteorológica Vanessa Balchunas.

Otro factor que marcará el pulso del verano serán las altas temperaturas. Por una baja presencia de humedad en el ambiente, la sensación térmica jugará un rol secundario en los informes del tiempo y la nota la va a dar el registro de los termómetros que, se estima, tendrá mínimas habituales para esta época del año, pero máximas por encima de los 35 grados o más.

Efectos de La Niña

A pesar de que el inicio del fenómeno está previsto para este mes, Balchunas remarcó que los efectos derivados del desarrollo de La Niña serán más notorios cuando esté establecido y comience a desarrollarse un pasaje hacia una fase neutral o al desarrollo de otro evento de El Niño.

Al respecto, la especialista explicó: «La Niña es conocida como una etapa en la que la falta de precipitaciones habituales genera que haya zonas más secas de lo esperado para la temporada. Esto condiciona (el panorama) en la siguiente estación no sólo por el ambiente, sino por las posibilidades de aprovechamiento de los suelos y el hecho de que no quede humedad residual que contribuye a la formación de lluvias».

«Veremos qué pasa en otoño y cómo La Niña se manifiesta. Sus comienzos no son notorios o perjudiciales para un espacio geográfico determinado, sino su afianzamiento y su transición hacia la neutralidad o a El Niño», agregó.