“Las chuecas” ,  emitió un comunicado relacionado a la última sesión del Senado de la Nación y la votación en contra del  aborto legal.

“Las Chuecas” es un espacio colectivo de mujeres con consciencia de la opresión, desigualdad y violencia (en todas sus formas) que sufre nuestro género al ser parte de un sistema económico, cultural y social regido por el patriarcado. Es por esto que nuestro objetivo de trabajo en la localidad de San Jorge, provincia de Santa Fe, es la visibilización  de esta problemática que nos atraviesa a todos quienes somos parte de esta sociedad, pero específicamente a nosotras, las mujeres, víctimas por siglos de sus implícitas y explícitas manifestaciones, y acompañar la marea feminista nacional para la conquista de los derechos que nos fueron negados de antaño.

 

Coherentemente, en la coyuntura actual estamos firmemente posicionadas a favor de la despenalización y legalización del aborto, entendiendo que el debate no debe darse en torno a bases filosóficas, ni teológicas, ni morales, sino en términos de políticas públicas. La pregunta que debemos hacernos, como parte de la sociedad, es ¿qué salud pública queremos? ¿una que entienda al aborto como un privilegio de clases o como una problemática de la cual el Estado debe hacerse cago?

 

Repudiamos que quienes tenemos esta postura seamos tildados como “abortistas” o “pro-muerte”. Esto es semánticamente erróneo, ya que estar a favor de la interrupción voluntaria del embarazo no significa que pasemos por alto lo doloroso que se constituye para cualquier mujer este proceso, todo lo contrario; entendiendo el sufrimiento que acarrea esta decisión es que consideramos que el Estado debe estar presente para garantizar la seguridad que en ese momento necesitamos. Comprendemos que el aborto fue, es y será practicado, más allá de los resultados que se votados ayer miércoles 8 de agosto de 2018 en el senado nacional; entonces no podemos hacer oídos sordos y dejar que miles de mujeres sigan muriendo en la clandestinidad. Sentimos sororidad y empatía profunda por esas hermanas que no pudieron decidir y murieron en el intento; y adherimos a los dichos de la senadora por nuestra provincia M. de los Ángeles Sacnun: “ una muerte por aborto clandestino es un femicidio por omisión del Estado ”.

 

Nos acoplamos a esta lucha colectiva y en manada, sosteniendo que el feminismo como espacio horizontal y en su lucha visible en las calles ha logrado cambios profundos en nuestra sociedad y la legalización del aborto es uno de ellos, pero aún falta camino por transitar. Ni Una Menos, que se constituye como un grito colectivo contra la violencia machista, es un claro reflejo de cómo nuestra marea ha crecido y se ha fortalecido, y cómo gran parte de la sociedad advierte la necesidad de construir entre todos un Estado más igualitaria.

 

Queremos compartir una publicación de Cecilia Solá, que data del 5 de agosto:

 

Las pobres no abortan

 

Ayer, mientras un montón de personas con pañuelo celeste marchaban, cantando himnos y oraciones, se moría Liliana. 22 años, Liliana. Dos hijos. Y pobre. Le sacaron el útero, antes. Pero no alcanzó. Se murió nomás, y ni todas las oraciones, ni todos los himnos, ni todos los fetitos de cartón, van a servir para explicarles a sus dos hijos que la mamá no está más, porque un montón de gente, que dice que defiende la vida, la dejó que se muera.

 

Como se murió María Campos, también. 37 años, María. Seis hijos. Pobre Y Ana María Acevedo. 20 años, Ana María. Tres hijos. Pobre. Y seis mil mujeres más más, desde que volvió la democracia.

 

Mientras tanto, los senadores que pueden salvarnos de la muerte, juegan a encuestas y a declaraciones altisonantes, desde despachos a los que no llegan nuestra sangre, nuestros úteros agujereados, nuestros cuerpos infectados por la sepsis de la hipocresía, la falsa moral y la crueldad. En el Chaco, ángel Rozas dice que se inclina por preservar la vida del embrión, por motivos y creencias personales. Capitanich dice que somos "instrumentos divinos" y habla desde su conciencia. El gobernador Peppo se juntó copn los pastores y también habló desde su conciencia.

 

Me pregunto si llegarán a sus conciencias los gritos de dolor de Ana María, de Liliana, de María, de Norma, de tantas mujeres asesinadas por su conciencia, o si alcanzan las notas de los himnos para tapar esas voces. Las pobres no abortan, dijo el cura villero, dejando alegremente de lado la cifra oficial que sostiene que 70.000 mujeres ingresan por año a los hospitales públicos, con consecuencias graves para su salud, por abortos clandestinos.

 

Hospitales públicos. Pero las pobres no abortan.

 

Un montón de hombres que nunca van a gestar, nunca van a parir, nunca van a abortar, nunca van a morir por septicemia, producto de agujas dentro de su cuerpo, dicen que tenemos que seguir muriéndonos. Porque lo importante es defender la vida. Un montón de representantes del pueblo, cuyas hijas, esposas, hermanas, amigas y amantes tienen con que afrontar un aborto limpio y cuidado, deciden que nos tenemos que morir. Por boludas.

 

Por brutas, Por putas. Por pobres. Por mujeres.

 

En sus manos, señoras y señores legisladores, está todavía la posibilidad de cambiar el mundo. No las tiñan con nuestra sangre, porque la sangre caída tiene voz, y no calla.

 

Por esto, Las Chuecas gritamos hoy más que nunca EDUCACIÓN SEXUAL PARA DECIDIR, ANTICONCEPTIVOS PARA NO ABORTAR, ABORTO LEGAL PARA NO MORIR. QUE SEA LEY . Y más allá de los resultados obtenidos, sabemos que las profundas transformaciones que la sociedad necesita para avanzar no tardarán. Que si no es el año que viene, será el próximo. Que muchas despertamos, y otras más lo seguirán haciendo. Y que ahí, en ese abrir los ojos, vamos a estar nosotras acompañando cada paso.

 

La lucha no termina, recién comienza.

Abrazos sororos, Las Chuecas

               
 

            

                 

 

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          Revista "El Lapiz"